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martes, 30 de septiembre de 2014

La Bondad en la Oficina Publica Saludable

Bondad

Tomar registro de los hechos bellos y saludables es estar en sintonía con nuestra naturaleza
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Bondad es, según los diccionarios clásicos, una inclinación natural hacia el bien, es amabilidad, suavidad de carácter, cortesía y voluntad.
Shakespeare decía: "Nada es bueno o malo, sino que el pensamiento es lo que hace las cosas buenas o malas".
Es cierto, la bondad es una construcción.
Más allá de lo que podamos acordar como inevitable e indiscutiblemente bueno o malo por naturaleza, cada uno sabrá cuán positiva y solidaria puede resultar la orientación de nuestros actos (y pensamientos).
Perder la capacidad de ser bondadoso es no saber observar y reconocer las cosas buenas que pasan a nuestro alrededor. Es como pasar junto a una flor y no detenerse a oler su perfume.
El no tomar registro de los hechos bellos, saludables y bondadosos es no estar en sintonía con nuestra naturaleza.
Como en tantas cuestiones de la vida, los otros (sean hombres, animales, flores y demás) son espejo de nuestra capacidad de ser buenos.
Hacer el bien guarda estricta relación con la empatía, la compasión y la inteligencia emocional. Bondad es, respectivamente, saber ponerse en los zapatos del otro; ser considerado y estar a disposición sin condición; poner en juego nuestros sentimientos más nobles (más allá de razón).
Supo decir Sigmund Freud: "La ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizador tan
eficaz como lo son unas pocas palabras bondadosas".
Ernest Hemingway es uno de los que creen que la gente buena es alegre. De ser así, por ende, los buenos gozan de una mejor calidad de vida y saben fomentar y establecer relaciones positivas. Es que la bondad es, ante todo, una virtud relacionada con nuestra actitud hacia los demás.
La bondad forma parte de las fortalezas de la humanidad y del amor; y, por ende, de la trascendencia.
Desde los orígenes de la conciencia, el mundo ha girado en torno al duelo entre el cielo y el infierno, pero las leyes del hombre terminan por definirse en la tierra. Las religiones se han reservado el don de promover el camino al cielo y condenar el fuego. Saludablemente existe el gracias y el perdón para hacer escala, de ascenso o descenso, en el purgatorio.
Como diría el autor de "ser o no ser", todo es tan relativo como el hábito de nuestros pensamientos. ¿Cuán bueno podemos llegar a ser? Para descubrirlo, nada mejor que ponerlo en práctica.

Fuente:http://www.lanacion.com.ar/1504609-bondad

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