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martes, 15 de diciembre de 2015

Un millonario budista propone olvidarse de los accionistas y buscar la felicidad de los empleados en la Oficina Publica Saludable

Un millonario budista propone olvidarse de los accionistas y buscar la felicidad de los empleados


Lea con atención, porque hay un anciano japonés de 83 años que desafía las lecciones de todas las escuelas de negocios. Porque, ¿qué es toda esa palabrería sobre centrarse en los accionistas? Kazuo Inamori, un empresario nipón que además de multimillonario es monje budista y gurú de la gestión empresarial, cree que habría que olvidarse de esa idea.

Inamori propone a los directivos que se centren en su lugar en hacer más feliz a su plantilla.
Y a juzgar por los resultados de su filosofía, la idea merece ser considerada: estableció el gigante de la electrónica Kyocera, creó KDDI -una teleco nipona valorada en 64.000 millones de dólares, y en 2010 -entrado ya en la tercera edad- rescató a Japan Airlines de la quiebra.


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"El trabajo os hará felices"

Inamori expresa sus dudas sobre el funcionamiento de muchas empresas en el sistema capitalista. "Si quieres huevos, cuida a la gallina", afirmaba hace unos días el budista millonario. "Si la acosas, o la matas, no los conseguirás", concluía.
Su filosofía pasa por hacer entender a los centenares de ejecutivos a los que imparte (gratuitamente) charlas, cómo funciona la sociedad en miniatura que es una compañía.
"Los líderes de la compañía deberían buscar la felicidad de todos sus empleados, felicidad tanto material como intelectual", afirma. "Ese debería ser su propósito, y no el de trabajar para los accionistas", añade.
Sus posiciones podrían dejar frías a muchos inversores, pero Inamori no percibe que haya ningún conflicto. Porque el anciano empresario entiende la felicidad desde el punto de vista del 'shojin' budista. Es decir: elevar el alma a través del trabajo.


Involucrar a los empleados

De hecho, en uno de los libros en los que expone su visión, critica duramente la tendencia hacia el ocio que observa en los jóvenes japoneses. Además, los accionistas sólo buscan rentabilidad. Y la mejor manera de conseguirla es hacer que los empleados trabajen mejor, para que trabajen más.
"Las empresas son propiedad de los accionistas", reconoce, "pero los centenares de miles de empleados que las hacen funcionar también tienen que estar involucrados". La gallina, explica, tiene que estar saludable.


Fuente:http://www.eleconomista.es/empresas-finanzas/noticias/7124739/11/15/El-anciano-budista-que-propone-olvidarse-de-los-accionistas-y-buscar-la-felicidad-de-los-empleados.html

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