15 citas de La corrosión del carácter, de Richard Sennett
Siguiendo con la relectura de textos que me han gustado especialmente, tras el de Gary Hamel, hoy comparto diez citas de La Corrosión del carácter, un libro que he citado en varias ocasiones en este blog. En él Richard Sennett reflexiona sobre el derrumbe de un modelo de trabajo y vida profesional pegado a la carrera estable junto a una empresa. En mi familia lo he visto con mis propios ojos: una empresa para toda la vida en la generación que me precedió.
Sin embargo,
en la sociedad contemporánea el trabajo, bajo
una ¿lógica? presión por resultar eficaz y eficiente, ha convertido a la
persona en un ser que “debe reinventarse cada día” para ser competitivo
en ese entorno. Se le exige actitud, carácter innovador,
flexibilidad, compromiso. Y al mismo tiempo cada vez parece más
prescindible. Os dejo con estas quince citas precedidas por un pequeño
comantario. Espero que no resulten muy deprimentes
Parece que todavía hay argumentos para no ver tantas
diferencias entre unas personas y otras. Quienes están allá abajo tienen tiempo. Ironía, ¿no?
El tiempo es el único recurso del cual pueden disponer gratuitamente los que viven en el escalón más bajo de la sociedad.
Hablamos de construir
confianza, pero ¿acaso las condiciones de la mayor parte de las empresas no son precisamente las peores para construirla?
La organización a corto plazo de las instituciones modernas limita la posibilidad de que madure la confianza informal.
Incertidumbre, innovación, ruptura, a por lo desconocido, el desafío empresarial. Pero, ¿así somos los humanos?
Según Schumpeter, la destrucción creativa, el pensamiento
empresarial, requiere gente que se sienta cómoda sin calcular las
consecuencias del cambio, o gente que no sepa qué ocurrirá a
continuación. La mayoría, sin embargo, no se siente tranquila con los
cambios que se producen de esta manera despreocupada y negligente.
Lo que hoy tiene de particular la incertidumbre es que
existe sin la amenaza de un desastre histórico; y en cambio, está
integrada en las prácticas cotidianas de un capitalismo vigoroso (…). La
consigna “nada a largo plazo” desorienta la acción planificada,
disuelve los vínculos de confianza y compromiso y separa la voluntad del
comportamiento.
Una curiosa interpretación de la
rutina que Sennett desarrolla con más profundidad en
El Artesano, ese libro de cabecera para nuestro gremio.
La rutina puede degradar, pero también puede proteger; puede descomponer el trabajo, pero también componer una vida.
La repugnancia a la rutina burocrática y la búsqueda de
la flexibilidad han producido nuevas estructuras de poder y control en
lugar de crear las condiciones de liberación.
Coaching y más coaching, el gran negocio. Quizá porque las condiciones provocan primero la moderna enfermedad de la falta de sentido.
Desde el punto de vista operacional, todo es
perfectamente claro; desde el punto de vista emocional, en cambio,
terriblemente ilegible.
Riesgo y movimiento, acción como elemento consustancial de la sociedad contemporánea. No te mueves y fracasas. ¿Así de simple?
La cultura moderna del riesgo se caracteriza porque no
moverse es sinónimo de fracaso, y la estabilidad parece casi una muerte
en vida. Por lo tanto, el destino importa menos que el acto de partir.
Inmensas fuerzas económicas y sociales dan forma a la insistencia de
marcharse; el desorden de las instituciones, el sistema de producción
flexible, realidades materiales que se hacen a la mar.
Contra el
mantra del
trabajo en equipo. Políticamente incorrecto, me temo.
La moderna ética del trabajo se centra en el trabajo en
equipo. Celebra la sensibilidad de los demás; requiere “capacidades
blandas”, como ser un buen oyente y estar dispuesto a cooperar; sobre
todo, el trabajo en equipo hace hincapié en la capacidad de adaptación
del equipo a las circunstancias. Trabajo en equipo es la ética que
conviene a una economía política flexible (…). El trabajo en equipo es
la práctica en grupo de la superficialidad degradante.
Un destino inevitable como justificación perfecta para eludir responsabilidades. Mientras tanto, el sistema continúa adelante con una parte que sufre más las consecuencias.
El director que declara que todos somos víctimas del
tiempo y del espacio es tal vez la figura más astuta (…). Ha dominado el
arte de ejercer el poder sin tener que presentarse como responsable; ha
trascendido esa responsabilidad por sí mismo, poniendo los males del
trabajo otra vez sobre los hombros de sus víctimas, que -vaya
casualidad- trabajan para él.
El cambio múltiple e irreversibe, la actividad
fragmentada, pueden ser cómodos para los nuevos amos del régimen, como
la corte de Davos, pero pueden desorientar a los sirvientes del régimen.
Estas visiones de la narrativa, a veces llamadas
“posmodernas”, reflejan, en efecto, la experiencia del tiempo en la
moderna economía política. Un yo maleable, un collage de
fragmentos que no cesa de devenir, siempre abierto a nuevas
experiencias; éstas son precisamente las condiciones psicológicas
apropiadas para la experiencia de trabajo a corto plazo, las
instituciones flexibles y el riesgo constante.
La persona que se dedica al ejercicio de una profesión se
plantea objetivos a largo plazo, criterios de comportamiento
profesional y no profesional, y un sentido de la responsabilidad para su
conducta.
La
comunidad construida a partir de compartir disenso, bonita idea.
La concepción de comunidad como proceso se refleja más en
los actuales estudios políticos de la democracia deliberativa,
especialmente en el trabajo de Amy Guttman y Dennis Thompson, en el cual
la expresión del desacuerdo, siempre en desarrollo, se considera que
une a la gente más que la mera declaración de principios “correctos”.
Y para terminar,
una pregunta seria y profunda: en este escenario empresarial, ¿quién me necesita?
«¿Quién me necesita?» es una cuestión de carácter que
sufre un cambio radical en el capitalismo moderno. El sistema irradia
indiferencia.
Comentarios:
Leemos en sintonia, colega. Hace algunos meses me zampé literalmente
este libro y tenía pendiente un post para comentarlo. Pero te me has
adelantado

A mí me gustó muchísimo (pa’variar con Sennett). Me encanta su lectura
profunda del impacto que tienen los lazos débiles y fuertes en el
caracter de los individuos. Yo comparto una buena parte de sus críticas y
dudas.
Se atreve a hablar de la
importancia del compromiso mutuo, un concepto
que parece devaluado en el reino de la flexibilidad = “Unos vínculos
sólidos dependen de una asociación larga; en un plan más personal,
dependen de una disposición a establecer compromisos con los demás” =
“El lema “nada a largo plazo” significa moverse continuamente, no
comprometerse y no sacrificarse” = “La “avidez de cambio” , el lema
“nada a largo plazo” provoca una falta de “guías para el carácter”.
Por eso, “Una sociedad que intenta desregular a la vez el tiempo y el
espacio” crea confusión. Es una amenaza o una oportunidad, según como lo
vea cada cual. Pero esta nueva ética del trabajo que consiste en
desmontar la “gratificación postergada” y los “propósitos duraderos”
genera muchas dudas.
Me quedo con estas dos grandes preguntas de Sennett: 1) ¿es posible que
la corrosión del carácter sea una consecuencia inevitable? 2) ¿cómo
podrá la flexibilidad producir un ser humano más comprometido?
Y, sobre todo, con este desafío: “El problema al que nos enfrentamos es
como organizar nuestra vida personal ahora, en un sistema que nos deja a
la deriva: ¿cómo organizar una narrativa vital?”
Un saludo…
Fuente: http://blog.consultorartesano.com/2010/12/15-citas-de-la-corrosion-del-caracter-de-richard-sennett.html