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martes, 14 de enero de 2014

El reclutador ilógico tiene todas las de ganar y la Oficina Publica Saludable

 La literatura sobre management tiene la tendencia a consolidar un discurso único y, por lo tanto, empieza a convertirse en dogma, una de las formas de paralizar el pensamiento creativo. De aquí que cuando nos topamos con algunos textos que contradicen lo establecido, tenemos la sensación de abrir una ventana. Tal es el caso de una nota escrita por Tino Fernández, redactor jefe de una revista madrileña, Expansión, de quien extraemos algunos consejos y nos atrevemos a agregarle algunos comentarios. "No contrates al mejor. Escoger al mejor candidato [...] no es siempre la opción más adecuada." Hay una diferencia enorme entre mejor y adecuado.



El o la postulante tiene valor en función de los objetivos y las características de la empresa, más las relaciones con el resto del personal. El propósito básico es lograr la armonía del conjunto, y para entenderlo puede acudirse a las artes plásticas como, por ejemplo, la pintura. Si tomáramos una de las figuras del renacimiento, tan perfectas e idealizadas y las ubicáramos en otro cuadro del período barroco o impresionista, desentonarían con el contexto. La figura debe estar relacionada con el fondo y viceversa. Deben complementarse armónicamente y no forzarla a ser incluida, por más bella que sea.
La figura y el fondo pertenecen a mundos totalmente diferentes, incompatibles entre sí. Cada empresa es un mundo distinto a otra, lo que justifica que hablemos de figuras adecuadas y no la mejor.
"Olvídate del currículo [...] El quien es más importante que el que." Como se sabe, el CV es un género de ficción. Tampoco es un subgénero como las novelas policiales, las de terror o las románticas. Se acerca más a las fantásticas, ya que agudizan la imaginación, mostrando un pasado maquillado que permite imaginar un futuro venturoso, repleto de éxitos personales en beneficio de la empresa.
Tino Fernández acierta cuando escribe que "la simple lectura de la vida laboral no permite percibir qué tipo de empleado tienes ante tus ojos".


Ante tus ojos, es decir, ese diapasón que casi siempre acierta con los sonidos que emite el postulante respecto de su interés y proyección en la empresa. Se dirá que es un método poco ortodoxo. Es verdad, pero falla muy pocas veces. Un entrevistador con oído sensible sabe captar esos sonidos.
"Elige a quien odias." No es cuestión de enamorarse del postulante porque piensa igual que uno, estimulando ese narcisismo siempre incipiente que todos tenemos. Tal vez no haya decisión más negativa que elegir por lo positivo, en tanto coincide con los gustos, las aficiones e ideologías personales. La mejor lección en este aspecto fue dada por el protagonista de una serie de TV desaparecida, Dr. House, que prefería trabajar con aquellos que se le oponían, porque estimulaba su pensamiento deductivo. Su equipo, siempre cuestionador, lo llevaba por los pensamientos laterales, que son los más valiosos.
Ser o convertirse en un "reclutador ilógico. [...] Incluye a todos aquellos que presentan currículos que reflejan trayectorias poco convencionales".


A veces, los currículum vitae extremadamente prolijos y comprobables dan un poco de miedo. Trayectorias impecables anuncian comportamientos pulidos, lustrados, anodinos, muy contrarios al tipo de organización que se aspira. Los peligros no se encuentran en las acciones anteriores, sino en las que vendrán, si no sirven.
La selección de personal, en suma, no es una ciencia y es difícil que algún día pueda serlo.

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/1641028-el-reclutador-ilogico-tiene-todas-las-de-ganar

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