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jueves, 6 de noviembre de 2014

A la búsqueda del ikigai en la Oficina Publica Saludable

¿Cuál es su razón para vivir?

A la búsqueda del ikigai

Los japoneses llaman ikigai a aquello profundo y especial que da sentido a nuestra vida. Encontrar, reconocer y mantener encendida esa llama podría ser la llave del bienestar y de la longevidad.


Ikigai es un término de origen japonés que no tiene una traducción exacta al español aunque se le atribuye un significado sumamente especial: tener una razón para vivir. Es un vocablo que utilizan los habitantes de la isla de Okinawa cuando quieren referirse a aquello que hace que la vida valga la pena, lo que nos hace desear despertar cada mañana, el motivo para vivir.
Okinawa es un lugar cuyos pobladores se cuentan entre los más longevos del planeta: viven más de cien años con buena salud y en plenitud. ¿Encontrar, reconocer y mantener vivo un ikigai podría ser la llave del bienestar y de la longevidad? No sería descabellado ya que el ikigai suele acompañarse de una cantidad de hábitos que permiten disfrutar más y mejor de la vida.
Conocer el sentido especial de nuestra vida es algo muy profundo. Las personas con depresión, por
ejemplo, suelen no tener respuesta ante la pregunta sobre cuál es su razón para levantarse cada mañana. Una persona sin ikigai es candidata a cuadros depresivos; en tanto, alguien que conoce su ikigai está más preparado para capear las vicisitudes de la vida. Se ha visto que las personas centenarias como las okinawenses tienen un ikigai muy definido, que es una de las formas de mantener joven el cerebro.

Todos lo tenemos

Según los japoneses, todos tenemos un ikigai para descubrir, y es el compromiso con su búsqueda lo que llena de satisfacción y sentido a nuestra vida. El ikigai no es necesariamente un objetivo inalcanzable, altruista o imposible. Lo importante no es el qué sino la influencia positiva sobre nuestra existencia.
¿Cuál es su razón para vivir? ¿Sus hijos, su pareja, su profesión, el deseo de triunfar en algo, de aprender, de progresar…? ¿No se le ocurre nada? Si es así, no desespere. Son muchas las personas que, ante esta pregunta, no saben qué contestar, y usted tiene la posibilidad de buscar una respuesta. Puede comenzar a descubrir su ikigai explorando en las cosas que hace y le producen placer, descubriendo aquello que ama, lo que más le gusta hacer. Buscar su ikigai es sentir la dicha de estar vivo para concretar sus sueños.
Si permanece atento, cada día encontrará diversos motivos para que su existencia valga la pena, decenas de razones para querer despertarse al día siguiente. Una de ellas será su ikigai.

¿Quién eres?

En un pequeño pueblo japonés una mujer estaba muriendo. De pronto tuvo la sensación de ser llevada al cielo y estar delante de la voz de sus antepasados.
-¿Quién eres? -le dijo una voz.
-Soy la esposa del alcalde -respondió ella-.
-Yo no le pregunté de quién es esposa sino quién es usted.
-Soy la madre de cuatro hijos.
-Yo no pedí que me diga cuántos hijos tiene sino quién es usted.
-Soy una maestra de escuela.
-Yo no le pregunté cuál es su profesión sino quién es usted.
No parecía dar una respuesta satisfactoria a la pregunta hasta que la mujer dijo:
-Yo soy quien se despierta cada día para cuidar de mi familia y alimentar las mentes jóvenes de los niños en mi escuela.
Pasó el examen y fue enviada de vuelta a la tierra. A la mañana siguiente se despertó sintiendo un profundo sentido de significado y propósito: había descubierto su ikigai.


El ikigai

* Es personal e intransferible.
* Es un íntimo deseo relacionado con la vocación.
* Es una fuerza que permite superar obstáculos.
* Es una guía, un objetivo, un propósito para vivir.
* Suele expresarse como un sueño, un anhelo.
* Encierra el sentido, la razón de ser de la vida misma.
* Es, ni más ni menos, el porqué nos levantamos cada mañana. Esta razón tan poderosa excede las leyes por las que suele encaminarse la vida cotidiana. Con mucha frecuencia no se relaciona con la necesidad de trabajar ni de cumplir obligaciones sino con un sentido esencial de destino sin el cual incluso el vivir en la opulencia o sin preocupaciones afectivas o materiales puede tornarse una experiencia debilitante o angustiosa.

¡Feliz búsqueda!
Fuente:http://www.drcormillot.com/editoriales/2013/04/11/1094-a_la_busqueda_del_ikigai.html

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